No seria capaz de olvidarlo
¡JAMÁS!
Es una de las pocas fechas indelebles en mi cabeza
Y odié no estar ahí, como en tiempos remotos
A tu lado
Cuando no comíamos de la misma cuchara
Y podiamos decir que teniamos familia
Esa palabra que hace mucho tiempo no usamos
En nuestras vidas
Pero hoy fui a una entrevista de trabajo
Y se auguran tiempos mejores
Me quedaré aquí el tiempo que sea necesario
Para que algún día mis/tus sueños dejen de serlo
Y no nos pisotee mas la vida
Con sus duros
__________Y afilados
_________________Zapatos
Hermano, no ha llovido
Y no veo rastros del camino
Creo que otra prueba se avecina
La niebla se acerca lento
Con su sonrisa de agua hervida
Hermano, te pienso
Y sé que tú también lo haces
Mas que ellos
Que se nos hacen llamar
_________________padres
lunes, 7 de junio de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
Siesta en las parras
Adentrémonos en los parrales, querida
Si es posible, durante la noche mas larga del año
Esperemos sumergidos en la vid
Y alguna bala hallara cama en nuestros regazos
Y así, gracias a este brindis suicida,
Se separaran por siempre nuestras bocas
Mas nuestra sangre será vino en todas las copas
Y nuestra carne, pan en todos los platos
Quema mi abrazo con tu abraso
Que me transpire el alma si es necesario
La resurrección ya paso de moda
Dame sino una prueba de lo contrario
Vuelan gorriones por el aire
Ya nos han besado a balazos
¿Ves en el suelo a esos dos que duermen?
¿¡A esos dos, los ves acaso!?
Si es posible, durante la noche mas larga del año
Esperemos sumergidos en la vid
Y alguna bala hallara cama en nuestros regazos
Y así, gracias a este brindis suicida,
Se separaran por siempre nuestras bocas
Mas nuestra sangre será vino en todas las copas
Y nuestra carne, pan en todos los platos
Quema mi abrazo con tu abraso
Que me transpire el alma si es necesario
La resurrección ya paso de moda
Dame sino una prueba de lo contrario
Vuelan gorriones por el aire
Ya nos han besado a balazos
¿Ves en el suelo a esos dos que duermen?
¿¡A esos dos, los ves acaso!?
sábado, 17 de abril de 2010
Poemafunerario
Notengoganasdeescribir
Ynomepreguntesporquedemonioslohago
Porquenotengoidea
Elduelosehaidocomiendolosespaciosvacios
entresualma(ladeella)ylamia
Sefueyyosigoaquivarado
eslounicoquese
Nosequevaapasarahora
sientoqueencualquiermomento
elmundopuedeirsegirandofueradesuorbita
ycreoquenomeimportarianada
Muerteestupidasuertelaquetehasidoencomendada
Llevartela
AdondeEsperoqueaunlugarmejor
Noestoysegurodenadaenestahora
enquelacalmasemetranslucecomounafinamembrana
casiinexistente
casicomoyo
casi
como
tu
Ysiaalguienseleocurrepreguntarmeporqueescribiasi
tejuroquelesacolosojosymeloscomo
martes, 16 de marzo de 2010
Reflexiones de un tenor frustrado
Estuve pensando en ahorcarme con mis cuerdas vocales,
para ver si colgando del techo
alcanzo por fin un Do de pecho...
para ver si colgando del techo
alcanzo por fin un Do de pecho...
domingo, 14 de febrero de 2010
Terminal
Max estaba contento de, por lo menos, haber durado mas de lo que duró su padre. Quién hacía treinta años falleció en una sala fría del mismo hospital que ahora cobija su calidad de "Terminal".
Max aprendió a no temerle a la muerte, siempre se tomó éste momento con toda la tranquilidad del mundo, a pesar de haber sido diagnosticado con esa maldita enfermedad que se llevó también a su padre y su abuelo.
Mientras miraba el techo mal pintado de la "sala de desahuciados" se puso a escarbar en sus recuerdos, cada día le costaba mas el simple hecho de recordar; y no encontró nada mejor que acordarse de ella.
Cecilia fue el gran amor de su vida, el único.
La conoció un otoño de esos fríos, en medio de la niebla de marzo.
Estuvieron unidos todo el resto de sus vidas, hasta el triste y sorpresivo día de la muerte de ella. Ahí Max, terminó por quedarse solo.
En avanzadas horas de la tarde Max sintió un malestar en su pecho. -Ya es hora.-Pensó.
Estaba acompañado únicamente por el Doctor en la sala del hospital. Y no se molestó siquiera en avisarle del malestar. Prefirió aguardar en silencio.
Un par de minutos después vino otra punzada, más fuerte que la anterior. Ahora sí vendría lo que esperaba.
Tenía los ojos cerrados. De pronto sintió un frío enorme y un hormigueo en todo su cuerpo. Un pitido en sus oídos acompaño la extraña sensacion. Era la máquina que medía su pulso. El Doctor se levantó de inmediato de su silla.
Había llegado por fin: El instante donde todo se acaba.
Eso pensó Max. Es más, así debía ser. Sin embargo, la mayoría de las cosas en ésta vida no tienen una explicación coherente. Ahora paso a narrar lo que sucedió inmediatamente después aquella tarde en el hospital:
Max escuchó el pitido que señalaba que su corazón había dejado de latir. Y se sintió tranquilo. Escuchó además otro ruido, una pequeña carcajada. Pensó en la extrañeza de la situación. Ciertamente, y lo que hacía mas rara aún esta situación era el hecho de que la pequeña carcajada comenzó a amplificarse y terminó como una risa burlona.
-Esto no tiene sentido.-Pensó. Y entreabrió un ojo.
El Doctor estaba con un ataque de risa. Lo vio apretándose el estómago como si se le fuera a salir en cualquier momento. Y Max le dijo enojado:
-¿De qué se ríe, Señor? ¿No ve que estoy muerto?-
El Doctor, sin dejar la risa de lado le contestó:
-Lo siento, Don Max, suelo reírme de estas situaciones. Si hubiese visto su cara.-Y continuó riendo.
-¿Se ríe de la muerte?-Preguntó Max, indignado.
La risa del Doctor cobró más fuerza.
-Insisto con las disculpas, Don Max, pero no soy yo quién debe darle las respectivas explicaciones.
El Doctor dejó la habitación aún riendo. Y Max, que siempre había tomado todo con calma durante su vida, no supo como llamar esta nueva sensacion. La intranquilidad lo tenía embriagado.
Comenzó a moverse, el pitido insistía en su deceso. Pero él, lo último que sentía era el estar muerto. Es más, tenía en ese instante una vitalidad que aumentaba al igual que sus dudas.
Se incorporó en la cama y no supo que esperar, sin embargo lo hizo.
De repente vio la puerta abrirse. Entró un anciano a la sala, vestido con un esmoquin negro y un maletín café en la mano izquierda.
La cara se le hacía conocida, sus memorias comenzaron a revolotear rápido en su cabeza, no le costó nada recordar. Era su padre.
Se levantó de un salto de la cama y corrió a abrazarlo como un niño.
-¿Qué está pasando, Papá?- Preguntó Max, con un cóctel de emociones agitando su pecho.
-Tranquilo muchacho- Dijo su padre.-Tengo tantas cosas que explicarte.
-No entiendo nada -Dudó un poco antes de seguir-¿Estamos muertos?
-No, Max, ya entenderás todo. Debo llevarte donde los otros.
Su padre abrió el maletín y sacó otro esmoquin negro.
-Póntelo, muchacho, debemos irnos luego.
Max hizo lo que su padre decía. Nunca en sus 76 años se había visto tan bien vestido.
-Vamos entonces.- Dijo Max.
Salieron por la única puerta que tenía la sala. Se toparon en el pasillo con el Doctor, venía con una camilla con lo que parecía ser una persona envuelta en una sábana.
-Aquí llevo el replicante de Max, Don Luis.- Dijo sonriente el Doctor.
-Listo, Doctor, gracias por todo.- El padre de Max se despidió con un sutíl movimiento de cabeza.
Mientras subían por las escaleras de emergencia, en la cabeza de Max seguían brotando preguntas, pero prefirió callar y esperar.
Su padre abrió la puerta en que desembocaban las escaleras con una llave que llevaba colgada al cuello.
-Apúrate Max, debemos coger un vuelo.- Le dijo a su hijo, al que le faltaban un par de escalones para llegar arriba.
Había un helicóptero encendido en la azotea del hospital.
-Cecilia está loca por verte.- Dijo su padre sonriendo, mientras el viento revolvía los cabellos blancos de Max.
Max sintió como si un balde de agua fría le hubiese caído encima. Y por primera vez tuvo miedo de que su vida fuese a acabar en cualquier momento.
Pero lo que Max no sabía era que acababa de pasar por El instante donde todo comienza. Y su vida, estaba recién empezando.
Max aprendió a no temerle a la muerte, siempre se tomó éste momento con toda la tranquilidad del mundo, a pesar de haber sido diagnosticado con esa maldita enfermedad que se llevó también a su padre y su abuelo.
Mientras miraba el techo mal pintado de la "sala de desahuciados" se puso a escarbar en sus recuerdos, cada día le costaba mas el simple hecho de recordar; y no encontró nada mejor que acordarse de ella.
Cecilia fue el gran amor de su vida, el único.
La conoció un otoño de esos fríos, en medio de la niebla de marzo.
Estuvieron unidos todo el resto de sus vidas, hasta el triste y sorpresivo día de la muerte de ella. Ahí Max, terminó por quedarse solo.
En avanzadas horas de la tarde Max sintió un malestar en su pecho. -Ya es hora.-Pensó.
Estaba acompañado únicamente por el Doctor en la sala del hospital. Y no se molestó siquiera en avisarle del malestar. Prefirió aguardar en silencio.
Un par de minutos después vino otra punzada, más fuerte que la anterior. Ahora sí vendría lo que esperaba.
Tenía los ojos cerrados. De pronto sintió un frío enorme y un hormigueo en todo su cuerpo. Un pitido en sus oídos acompaño la extraña sensacion. Era la máquina que medía su pulso. El Doctor se levantó de inmediato de su silla.
Había llegado por fin: El instante donde todo se acaba.
Eso pensó Max. Es más, así debía ser. Sin embargo, la mayoría de las cosas en ésta vida no tienen una explicación coherente. Ahora paso a narrar lo que sucedió inmediatamente después aquella tarde en el hospital:
Max escuchó el pitido que señalaba que su corazón había dejado de latir. Y se sintió tranquilo. Escuchó además otro ruido, una pequeña carcajada. Pensó en la extrañeza de la situación. Ciertamente, y lo que hacía mas rara aún esta situación era el hecho de que la pequeña carcajada comenzó a amplificarse y terminó como una risa burlona.
-Esto no tiene sentido.-Pensó. Y entreabrió un ojo.
El Doctor estaba con un ataque de risa. Lo vio apretándose el estómago como si se le fuera a salir en cualquier momento. Y Max le dijo enojado:
-¿De qué se ríe, Señor? ¿No ve que estoy muerto?-
El Doctor, sin dejar la risa de lado le contestó:
-Lo siento, Don Max, suelo reírme de estas situaciones. Si hubiese visto su cara.-Y continuó riendo.
-¿Se ríe de la muerte?-Preguntó Max, indignado.
La risa del Doctor cobró más fuerza.
-Insisto con las disculpas, Don Max, pero no soy yo quién debe darle las respectivas explicaciones.
El Doctor dejó la habitación aún riendo. Y Max, que siempre había tomado todo con calma durante su vida, no supo como llamar esta nueva sensacion. La intranquilidad lo tenía embriagado.
Comenzó a moverse, el pitido insistía en su deceso. Pero él, lo último que sentía era el estar muerto. Es más, tenía en ese instante una vitalidad que aumentaba al igual que sus dudas.
Se incorporó en la cama y no supo que esperar, sin embargo lo hizo.
De repente vio la puerta abrirse. Entró un anciano a la sala, vestido con un esmoquin negro y un maletín café en la mano izquierda.
La cara se le hacía conocida, sus memorias comenzaron a revolotear rápido en su cabeza, no le costó nada recordar. Era su padre.
Se levantó de un salto de la cama y corrió a abrazarlo como un niño.
-¿Qué está pasando, Papá?- Preguntó Max, con un cóctel de emociones agitando su pecho.
-Tranquilo muchacho- Dijo su padre.-Tengo tantas cosas que explicarte.
-No entiendo nada -Dudó un poco antes de seguir-¿Estamos muertos?
-No, Max, ya entenderás todo. Debo llevarte donde los otros.
Su padre abrió el maletín y sacó otro esmoquin negro.
-Póntelo, muchacho, debemos irnos luego.
Max hizo lo que su padre decía. Nunca en sus 76 años se había visto tan bien vestido.
-Vamos entonces.- Dijo Max.
Salieron por la única puerta que tenía la sala. Se toparon en el pasillo con el Doctor, venía con una camilla con lo que parecía ser una persona envuelta en una sábana.
-Aquí llevo el replicante de Max, Don Luis.- Dijo sonriente el Doctor.
-Listo, Doctor, gracias por todo.- El padre de Max se despidió con un sutíl movimiento de cabeza.
Mientras subían por las escaleras de emergencia, en la cabeza de Max seguían brotando preguntas, pero prefirió callar y esperar.
Su padre abrió la puerta en que desembocaban las escaleras con una llave que llevaba colgada al cuello.
-Apúrate Max, debemos coger un vuelo.- Le dijo a su hijo, al que le faltaban un par de escalones para llegar arriba.
Había un helicóptero encendido en la azotea del hospital.
-Cecilia está loca por verte.- Dijo su padre sonriendo, mientras el viento revolvía los cabellos blancos de Max.
Max sintió como si un balde de agua fría le hubiese caído encima. Y por primera vez tuvo miedo de que su vida fuese a acabar en cualquier momento.
Pero lo que Max no sabía era que acababa de pasar por El instante donde todo comienza. Y su vida, estaba recién empezando.
sábado, 2 de enero de 2010
Vaya Baya
Calla, baya delatora
Que con tus labios de Mirtilo
Has teñido lo que me queda de alma
Y ahora, que estoy ebrio
De licor de Camemoro
No puedo distinguir ni mi propia cara
En mitad de la madrugada
Siento que caigo, de a pedazos
Sobre las teclas del piano
Y una melodía ponsoñoza
Se apodera de mis oídos
Vaya baya devoré la noche aquella
Brillante, dulce, venenosa
Me veo vertido de un instante a otro
En un pote de mermelada
Que disfrutas sin pena alguna mientras ves la tele
Que con tus labios de Mirtilo
Has teñido lo que me queda de alma
Y ahora, que estoy ebrio
De licor de Camemoro
No puedo distinguir ni mi propia cara
En mitad de la madrugada
Siento que caigo, de a pedazos
Sobre las teclas del piano
Y una melodía ponsoñoza
Se apodera de mis oídos
Vaya baya devoré la noche aquella
Brillante, dulce, venenosa
Me veo vertido de un instante a otro
En un pote de mermelada
Que disfrutas sin pena alguna mientras ves la tele
lunes, 30 de noviembre de 2009
Nadie entiende lo que escribo
Acabo de aprender como saborear el tiempo
Nadie me enseñó, nadie entenderá tampoco como lo hago
Y no me importa
Me basta con auto entenderme
Y abrir bien los ojos
Y poner un cordel entre el sol y mi nariz
Y tomarme el ulpo con bombilla
Mientras tanto
Tú,
lector,
puedes cerrar esta pagina
DE INMEDIATO
(TIENES EN ESTE PARÉNTESIS EL TIEMPO SUFICIENTE PARA HACERLO)
Mas ya no lo hiciste
Eso es suficiente razón para mi
Para seguir con este vicio
Que es escribir
Y dejarte en clave morse
Una suerte de Psicoanálisis
Yo tendido en un diván
En tanto tu lees mis cosas
Y desmenuzas mis versos
Y se suicidan las frases
Que pienso cuando no escribo
O escribo cuando no pienso...
Tengo ganas de parir un buen verso
De sacar del útero de mi cabeza
Un conjunto de palabras que no rimen
Y saquen chispas en las cabezas de otros
Por no poder entender el porque
Del sabor que tiene el tiempo
Que pasa riendo entre los dos
Mientras tú
Lees esto....
Nadie me enseñó, nadie entenderá tampoco como lo hago
Y no me importa
Me basta con auto entenderme
Y abrir bien los ojos
Y poner un cordel entre el sol y mi nariz
Y tomarme el ulpo con bombilla
Mientras tanto
Tú,
lector,
puedes cerrar esta pagina
DE INMEDIATO
(TIENES EN ESTE PARÉNTESIS EL TIEMPO SUFICIENTE PARA HACERLO)
Mas ya no lo hiciste
Eso es suficiente razón para mi
Para seguir con este vicio
Que es escribir
Y dejarte en clave morse
Una suerte de Psicoanálisis
Yo tendido en un diván
En tanto tu lees mis cosas
Y desmenuzas mis versos
Y se suicidan las frases
Que pienso cuando no escribo
O escribo cuando no pienso...
Tengo ganas de parir un buen verso
De sacar del útero de mi cabeza
Un conjunto de palabras que no rimen
Y saquen chispas en las cabezas de otros
Por no poder entender el porque
Del sabor que tiene el tiempo
Que pasa riendo entre los dos
Mientras tú
Lees esto....
martes, 24 de noviembre de 2009
Casino
La baba de los borrachos baña la alfombra
Las fichas arman sus propias y perversas torres de Babel
Los dados manchados de sangre dan tumbos
Y mientras tanto yo estoy aquí,
Paranoico,
Jurando que es de mi de quien se ríe el joker!
Las fichas arman sus propias y perversas torres de Babel
Los dados manchados de sangre dan tumbos
Y mientras tanto yo estoy aquí,
Paranoico,
Jurando que es de mi de quien se ríe el joker!
domingo, 22 de noviembre de 2009
Playancha
Por debajo de la cama
Van rodando unas naranjas
Y unas gotas de miel rancia
Que caen con elegancia Oh-oh
Entremedio de las llamas
Las polillas insensatas
Van dejando la esperanza
En recuerdos de su infancia Oh-oh
Duermo en una copa rota
Bebo en una habitación sin sol, sin sol
Corazón con poca ropa
Y un closet partido en dos, en dos, en dos
Y un hálito que envuelve a la noche...
Con el perfume de tu almohada
Mi memoria esta manchada
Luces en la madrugada
Pan tostado en la mañana Oh-oh
La puerta llena de escarcha
Ya casi está hervida el agua
Chocolate y rosas blancas
Pájaros en la ventana Oh-oh
Duermo en una copa rota
Bebo en una habitacion sin sol, sin sol
Corazón con poca ropa
Y un closet partido en dos, en dos, en dos
Y un hálito que envuelve a la noche!
Van rodando unas naranjas
Y unas gotas de miel rancia
Que caen con elegancia Oh-oh
Entremedio de las llamas
Las polillas insensatas
Van dejando la esperanza
En recuerdos de su infancia Oh-oh
Duermo en una copa rota
Bebo en una habitación sin sol, sin sol
Corazón con poca ropa
Y un closet partido en dos, en dos, en dos
Y un hálito que envuelve a la noche...
Con el perfume de tu almohada
Mi memoria esta manchada
Luces en la madrugada
Pan tostado en la mañana Oh-oh
La puerta llena de escarcha
Ya casi está hervida el agua
Chocolate y rosas blancas
Pájaros en la ventana Oh-oh
Duermo en una copa rota
Bebo en una habitacion sin sol, sin sol
Corazón con poca ropa
Y un closet partido en dos, en dos, en dos
Y un hálito que envuelve a la noche!
domingo, 1 de noviembre de 2009
El anverso de los espejos
Y Elizabeth terminó el autorretrato por los ojos
Pintándolos de ese hermoso color secreto
Que esconden
__________En su anverso
____________________Los espejos
Lo enmarcó con la baba de los caracoles
Que la acompañaron en tantas y tan largas jornadas
De descifrar los misterios
__________________De su propia cara
Una vez finiquitado el trabajo
Colgólo en la pared y dijo ligero:
“Hermosa tú, mujer colgante…”
“Hermosa tú…”
Y se sentó de nuevo
No volvió a pararse
No volvió a pintar, bien reza el cuento
Finalmente murió la ciega junto a la ventana
Elizabeth
_______Murió
____________De sueños
Pintándolos de ese hermoso color secreto
Que esconden
__________En su anverso
____________________Los espejos
Lo enmarcó con la baba de los caracoles
Que la acompañaron en tantas y tan largas jornadas
De descifrar los misterios
__________________De su propia cara
Una vez finiquitado el trabajo
Colgólo en la pared y dijo ligero:
“Hermosa tú, mujer colgante…”
“Hermosa tú…”
Y se sentó de nuevo
No volvió a pararse
No volvió a pintar, bien reza el cuento
Finalmente murió la ciega junto a la ventana
Elizabeth
_______Murió
____________De sueños
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